El Alcalde de Lopera y la censura franquista de nuevo cuño.
Un pequeño paso contra un hombre, pero un gran paso contra la Democracia. Otro año más el Ayuntamiento de Lopera se ve lamentablemente involucrado, a través de la acción de sus representantes Alcalde y concejales que profundizan en un grave e intolerable hecho, como es la represión a un ciudadano y la conculcación de un Derecho fundamental y de la libertad pública de las personas, recogido en nuestra Carta Magna, la Constitución Española; Artículo 20: Libertad de Expresión.
Si el pasado año era el Concejal de Festejos quien se erigía como punta de lanza para eliminar, censurar según sus propias palabras en conversación mantenida conmigo el 14 de agosto de 2.005, un artículo que estaba en fase de publicación en la Revista de Feria del pueblo de Lopera. Este año, el censor mayor del Régimen ha sido el Propio Alcalde de Lopera, Pedro Valenzuela Ruiz que el pasado 22 de julio me confirmaba entre exabruptos, levantando la voz de modo impertinente y con una prepotencia ofensiva que él no iba a permitir que se publicaran tales escritos. Según su opinión, no cuentan con el tono adecuado y se jacta de hacer uso de su responsabilidad retirándolos. Con lo que deja nula la posibilidad de que sean los demás quienes juzguen o estimen la validez de unos textos.
Por lo reiterativo de su actitud, la falta de respeto por los valores democráticos, como son la pluralidad de ideas, el librepensamiento, la libertad de expresión o la participación en la vida pública en igualdad de condiciones, me queda expresar aquí y recordar que la censura es considerada como una de las principales señas de identidad de la dictadura franquista. Principalmente el teatro, la novela y el cine se vieron afectados por las restricciones en la libertad creativa que el nuevo régimen implementó como medida preventiva de posibles disidencias ideológicas. Esta censura franquista de nuevo cuño que se está dando en Lopera es insólita, no hay que olvidar que en su uso, en vez de ser un aparato de control "moral" - que es como era presentada su función desde el punto de vista católico en tiempos del franquismo -, no está concebido con fines educativos, sino que forma parte integrante de un sistema represivo creado por el nuevo Régimen y encaminado a la eliminación total: física y cultural de lo que consideran sus adversarios.
Esta censura adopta ya unas formas y un entramado que recuerdan doctrinas minuciosamente elaboradas que eran parte constitutiva de la ideología franquista, así puede verse que guarda un paralelismo con los años 50 del pasado siglo cuando, bajo el ministerio de Arias Salgado se publicaron textos doctrinarios según los cuales el Estado se consideró como "salvaguarda del bien común", con la típica demagogia de la época que hacía alusión a la dominación de la prensa por nefastos "grupos de presión" y cuyes fines catastrofistas había que evitar a toda costa, o también encuentro semejanza de actitudes y hechos con la Ley de Prensa e Imprenta, promulgada en 1966. En definitiva, que en los tiempos que corren, es inaceptable que se use la censura desde el poder que da un cargo institucional para coartar la libertad de expresión, anular la capacidad intelectual de quienes piensan diferente e intentar sellar la boca a toda persona que opine en una línea no oficialista con las actitudes de este nuevo Régimen instalado en Lopera.

Santiago de Córdoba dijo
1 comentario · Escribe aquí tu comentario
Jerónimo, tu artículo "Palabras contra el olvido, mención a las víctimas de la represión franquista en Lopera" es excelente. No he encontrado nada en su contenido y redacción que no merezca ser reproducido en papel, sino todo lo contrario; aún más, es una torpeza social y científica si por consideraciones políticas no se ha incluido en la revista de las fiestas de Lopera.
Me agradeces la información facilitada sobre la represión franquista para escribir tu artículo. Estoy a tu disposición. aunque en Lopera tienes a José Luis Pantoja, gran investigador y conocedor de la historia local.
Excelente trabajo.
Un cordial saludo
Santiago de Córdoba
22 Agosto 2006 | 06:07 PM